De: Pedro Sánchez Torrente
El ácido hialurónico es un compuesto que cumple con multitud de propiedades beneficiosas para la piel. Es hidratante, estimula y revitaliza el ciclo de producción celular y restituye de forma natural el colágeno que perdemos con la edad. Se trata de un producto puro y estéril, afín a la piel y que por lo tanto no produce ningún rechazo, pues sus moléculas están compuestas por azúcares y es totalmente biocompatible.
Todas estas características le convierten en el perfecto anti edad, pues rellena y suaviza de forma natural las arrugas, no tira y devuelve a la piel luminosidad, tersura y suavidad. Es recomendable usarlo a partir de los 30 años, pues a partir de esta edad la producción de colágeno natural empieza a mermar. Como hemos dicho el ácido hialurónico sustituye el perdido y activa la producción de nuevo colágeno. Se asimila lentamente, según necesidad, por lo que sus efectos pueden tardar en notarse de 15 a 20 días. Al ser un compuesto orto molecular se elimina de forma natural, con lo que sus efectos son temporales y hay que usarlo de forma periódica para obtener sus beneficios. No obstante, a pesar de que es gradualmente absorbido por el organismo no produce flacidez ni el típico “efecto derrumbe” de otros tratamientos anti edad.
Sus efectos son especialmente apreciables alrededor de los ojos, en los labios y en la frente, llenando los espacios que la falta de colágeno deja, lo que produce las arrugas. Actúa también como una especie de esponja molecular, atrapando el agua y manteniendo hidratada la zona en que se aplica.
En el experimento de de la Universidad de Michigan se inyectó ácido hialurónico a varias voluntarias y un placebo a otro grupo, en varios puntos de uno de los antebrazos.
Colágeno. El ácido hialurónico no sólo ocupa el lugar de esta proteína cuando se ha perdido, sino que además estimula su producción.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan seleccionó un grupo de voluntarias sanas con una media de edad de 74 años y una piel aceptable, y les inyectaron ácido hialurónico en varios puntos de uno de los antebrazos. En el otro, las participantes recibieron únicamente suero salino como placebo. Transcurridas unas cuatro semanas realizaron una biopsia que repitieron a los dos meses y medio para evaluar el estado de la piel de las mujeres. El ácido hialurónico había ocupado el hueco que había dejado el colágeno perdido, como venía siendo de esperar, pero además estimuló la producción de esta proteína cutánea mediante el esponjamiento de los fibroblastos. Este doble efecto explica por qué los efectos del ácido hialurónico son acumulativos y se notan más pasado entres seis meses y un año.
Haga click aquí para leer más artículos de Articuloz.com