La falta de control puede llevar a una persona a hipotecar sus finanzas y su futuro a veces, de manera indefinida.
•Las deudas, en especial por medio de las tarjetas de crédito, dan una sensación de poder adquisitivo mayor al que se tiene en realidad, por lo tanto, si no se tiene este punto bien claro se puede entrar en una espiral de endeudamiento que puede deteriorar fácilmente el presupuesto mensual de una persona.
•Complementando el punto anterior, el uso de las deudas puede ser en algunos casos, la consecuencia de una mala administración de las finanzas personales, quienes al no poder alcanzar sus objetivos con sus ingresos tratan de hacerlo a través de deuda. El problema es que si la persona no sabe administrar sus ingresos, difícilmente va a saber administrar sus deudas.
•Las deudas generan obligaciones (en su mayoría de frecuencia mensual) las cuales disminuyen los ingresos de las personas obligándolas a apartar dinero de su presupuesto para honrar los compromisos con las instituciones financieras.
•El uso errado, indiscriminado y sin control de las deudas, puede llevar al colapso físico y emocional de las personas, y de su núcleo familiar. Por eso siempre se hará énfasis en que una persona debe tener en todo momento el control de sus deudas y no a la inversa. Una vez, conversando con un psiquiatra me comentó que gran parte de su consulta privada era destinada a pacientes con problemas económicos (provocados por las deudas) y a problemas relacionados con el sexo. Es decir, se puede inferir que las deudas y el sexo enriquecen a los terapeutas.
•Un uso errado y negativo de las deudas, le puede traer al deudor que su información personal y financiera ingrese en sistemas de calificación de riesgo, lo cual casi inmediatamente, le obstaculizará la obtención de créditos con otros bancos. Al igual que se puede convertir en una persona no deseada para las instituciones financieras.
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