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SAN BERNARDINO, Calif. ? El humo brota de las ruedas traseras del Dodge Challenger Concept después de descargar el embrague a 5,000 rpm y pisar a fondo el acelerador contra el piso. La cola del coche se desliza hasta que pasamos a segunda y otra puñalada en el acelerador genera otro juego de marcas gruesas y negras en el pavimento a medida que el Challenger gana velocidad y supera bruscamente las 60 millas por hora antes de poner tercera. Ahora salimos disparados hacia la zona de peligro, las tomas de aire funcionales de la válvula mariposa arremolinan el aire del desierto y lo hacen ingresar en el enorme Hemi V8, el escape ruge debajo nuestro y el paisaje se vuelve borroso, borroso a ambos lados de las salientes del capó de alto rendimiento de color perla anaranjada?
Te atrapé. Manejamos el Dodge Chrysler Concept que maravilló a la multitud de la Exposición Internacional de Automóviles de Estados Unidos 2006 en Detroit este año y que también hizo su aparición en fotografías al desnudo ilícitas después de que una joven se escabullera dentro de un Cobo Hall en las últimas horas de una noche de enero pero no del modo en que fantasean los admiradores del vehículo. Lo único cierto del primer párrafo es que las tomas de aire de la válvula mariposa del interior de las toberas gemelas del capó clásico de alto rendimiento son funcionales, que el Challenger Concept posee un enorme motor Hemi V8 debajo del capó, que el coche está pintado de un color brillante denominado perla anaranjada y que estábamos en el desierto. Lo demás, bueno, sólo podemos acompañarte en tus sueños.
Conducir un coche de concepto no es como manejar uno de producción masiva: realizar cualquier observación acerca de la experiencia resulta irrelevante en relación a lo que podría salir de una planta de fabricación en el futuro. El Dodge Challenger Concept es un vehículo único que tiene un valor estimado superior al millón de dólares. No posee Placa de identificación del vehículo (Vehicle Identification Number, VIN) ni puede manejarse legalmente en la vía pública. El Challenger está hecho a mano y, cuando la marcha activa funciona, es casi tan confiable y refinado como ese Baja Bug que construyó tu tío en su garaje en las épocas en que era un hippie que protestaba contra la guerra y fumaba marihuana. Dodge nos pidió que, mientras conducíamos, no superáramos las 40 millas por hora, que cerráramos las puertas con cuidado y que no dobláramos bruscamente. La mayoría de las características interiores del Challenger Concept son estéticas y no funcionales por lo que el asiento del conductor cuenta con ajustes mínimos, los indicadores no funcionan, el aire acondicionado es un concepto más que una realidad y el sistema de escape inunda la cabina con gases que acortan la vida. Menos mal que las ventanillas eléctricas sí funcionaban, una por vez y a paso de tortuga.
Pese a todo, fue un placer acelerar el Challenger para las cámaras, incluso cuando el motor se calaba cuando nos acercábamos a cada curva de tres puntos. Dodge está investigando el mercado para construir el automóvil, un coche que, si nos atrevemos a extrapolar nuestro breve lapso detrás del volante en un entorno controlado, se vendería bastante bien apenas presentado salvo que los precios del combustible volvieran a duplicarse. En forma de producción masiva, el Challenger estaría equipado con los accesorios de alta velocidad y detalles de la tecnología Para la calle y la pista (Street and Racing) de Chrysler y, si los asientos y el interior del coche de concepto se tradujeran literalmente a la línea de ensamble, representaría una versión tremendamente gratificante del moderno y robusto coche.
Especialmente si es capaz de volver a pavimentar los caminos en las tres primeras marchas.
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