De: Carmen Sanchez
A diferencia del perro, cuyas manifestaciones dolorosas son bastante claras, el gato no es tan demostrativo, y estos procesos suelen pasar desapercibidos por el dueño. Los gatos son muy hábiles escondiendo su dolor, hasta que este es insoportable. En cualquier caso hay que tener en cuenta que no hay un patrón único de síntomas asociados al dolor para todos los gatos, cada individuo es un caso particular.
Los signos de dolor en gatos pueden ser:
En cuanto a su postura, suelen andar con la cabeza baja y la columna vertebral arqueada, sentándose y tumbándose de formas anormales (boca abajo o excesivamente curvados). Suelen tener movimientos muy rígidos o evitar totalmente el movimiento (gatos que no se mueven de su sitio ni para realizar sus necesidades ni limpiezas diarias). En procesos dolorosos muy acusados pueden tener temblores y no parecer conscientes.
También se modifican sus hábitos alimentarios. Los gatos con un dolor agudo dejan de comer e incluso de beber. En caso de dolor crónico, los felinos tienen un apetito disminuido o caprichoso, por lo que al final hay una disminución del peso muy acusado.
Se modifican también sus hábitos sociales e higiénicos: no juegan ni con el dueño, ni con otros gatos, se hacen huidizos, buscan zonas oscuras donde refugiarse, e incluso en procesos dolorosos crónicos, el dueño suele encontrarse con agresividades progresivas sin que haya una causa aparente. Suelen dejar de hacerse su limpieza diaria, por lo que el estado de su pelo y su piel es pobre, dando aspecto de gato enfermo. Por ultimo, algunos animales desarrollan pautas de eliminación inapropiadas (hacen sus necesidades en sitios no habituales).
Cuando nos encontremos con algunos o todos de estos síntomas, debemos de considerar que nuestro gato esta sufriendo un proceso doloroso, y tratar tanto el dolor como la enfermedad que lo esta causando
Haga click aquí para leer más artículos de Articuloz.com