La confianza es una cualidad, virtud que todo gerente debe desarrollar, cuidar y saberla manejar de tal forma que de paso a resultados positivos.
Sergio Valdivia ya señalaba al respecto, que confiamos en alguien cuando creemos conocer sus intenciones. Desconfiamos de alguien cuando creemos desconocer sus intenciones; aun más claramente desconfiamos cuando creemos saber que oculta sus intenciones. En el primer caso, haga lo que haga y diga lo que diga, creemos saber que todo se corresponde con sus intenciones. En el segundo caso, nada que haga o diga nos convence de que no oculta algo.
S. P. Robbins define La confianza: "como una creencia en la integridad, el carácter y la habilidad de un líder" Agregando dicho autor, que cuando los seguidores confían en un líder, están dispuestos a ser vulnerables a las acciones de éste debido a que confían en que no abusará de sus derechos e intereses. Estudios recientes acerca de la confianza en el líder, han identificado las siguientes cinco dimensiones que fundamentan el concepto de confianza:
a) Integridad: honestidad y veracidad
b) Competencia: conocimientos y habilidades técnicas e interpersonales
c) Consistencia: confiabilidad, predictibilidad y buen juicio al manejar situaciones
d) Lealtad: voluntad para proteger y dar la cara por una persona
e) Apertura: voluntad de compartir ideas e información libremente.
Si realmente se cumplen estas dimensiones, habrá confianza en los subalternos para con el jefe.
Cada una de ellas, desde luego, debe ser cultivada, se debe no mancillar los valores, la ética, moral, garantizando siempre la honestidad, honradez, respeto a los demás, sinceridad, manejar adecuadamente las palabras a fin de que las comunicaciones sean eficaces y cumplan con todo lo que ellas encierran. Ser correcto en el pensar y en el actuar, no prometer algo que no se cumple, ser puntual.
Para generar confianza, es necesario que el gerente este avalado de conocimientos consistentes, que le generen seguridad y a través de estos reconozcan los subalternos sus fortalezas y depositen confianza en ellos, en cómo se le maneja, como se procede. Por supuesto, la gerencia debe no mancillar jamás la lealtad, no contradecirse, ni utilizar a las personas en pro de intereses personales, ser desleal en todo aquello que se promete.
No abusar del poder, de la autoridad, no discriminar a nadie, darles las mismas oportunidades a todos, reconocer los resultados, los rendimientos, motivarlos a la participación, a tomar en cuentas las ideas, las sugerencias y ponerlas en práctica, si estas son adecuadas y favorecen el logro de los objetivos.
Se dice, que los líderes exitosos para brindar confianza aplican las siguientes técnicas:
1) practican la apertura
2) son justos
3) hablan de sus sentimientos y emociones
4) siempre dicen la verdad
5) demuestran mucha consistencia
6) cumplen sus promesas
7) mantienen la confianza
8) demuestran la competencia
La revista Harvard Review nos señala, que los investigadores han descubierto que la confianza es un elemento clave para la efectividad organizacional. No obstante, el hecho de que una persona se considere confiable no garantiza que sea capaz de edificar confianza dentro de la empresa. Ello implica manejar viejas virtudes gerenciales como consistencia, comunicación directa y clara, y la habilidad para responder a preguntas delicadas. También requiere contar con una buena defensa, para así poder proteger la confianza de los enemigos.
Cualquier acto de mala gerencia erosiona la confianza. Entre los enemigos más comunes de la confianza, destacan los mensajes inconsistentes provenientes de la alta gerencia, la inclinación a tolerar la incompetencia o el mal comportamiento, la retroalimentación deshonesta, la tendencia a ignorar situaciones molestas o políticamente cargadas, el consistente y bajo desempeño corporativo y los rumores.
Defenderse de estos enemigos debe estar en el primer lugar en la agenda de cualquier ejecutivo. No obstante una organización y sus líderes, aunque estén en alerta constante ante estos peligros, pueden perder la confianza de la gente. Particularmente en estos casos y durante una crisis, los gerentes deben considerar la ayuda objetiva de una tercera persona.
Es necesario que el gerente del presente le preste más atención a como está manejando su confianza en sí mismo y como la deposita en sus subalternos y estar atento de cómo se están dando los resultados a fin de evitar que se manifiesten males mayores en contra el buen comportamiento organizacional requerido. Es muy negativo que se deteriore la confianza que otros nos han depositado.
De: Carlos Mora Vanegas
Fuente: Artículos Gratuitos Online de Articuloz.com - http://www.articuloz.com/administracion-articulos/el-gerente-y-el-manejo-de-la-confianza-359678.html
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