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La perspectiva, asociada al eje visual, es un elemento que ayuda a ordenar el paisaje. Muestra direccionalidad y nos indica que tan distantes estamos de un objeto. En contraposición con las líneas curvas que provocan relajación y serenidad el eje visual recto aparece frio y absoluto.
El eje visual es el elemento organizador del paisaje, en relación a el los demás elementos del jardín no solo se organizan sino que pueden producirse variaciones. Así un camino puede ir estrechándose, ampliándose, aumentando el ritmo de repetición de elementos este.
El eje tiene a menudo un principio y fin.
Este principio y fin puede estar materializado en el jardín o paisaje de diversas maneras. Pueden utilizarse para esto elementos artificiales como esculturas, bancos, espejos de agua, etc. o incluso funciones.
Por ejemplo el principio del eje puede ser un espacio para la relajación y el final puede ser una bicisenda. También pueden utilizarse elementos naturales como lagunas, cambios de nivel, agrupaciones de arboles, etc. La culminación del eje puede también marcar el horizonte o infinito.
El agua sirve para organizar el espacio y enfatizar lugares o edificios insertos en el paisaje.
Los reflejos de elementos naturales sobre lagunas o fuentes, constituyen un recurso utilizado en varios periodos de la historia del paisajismo.
El parterre es otro elemento para disponer en un jardín. El parterre básicamente es un recinto rodeado por un seto parejo de boj que en su interior aloja un conjunto de plantas variadas.
Usualmente estos recintos son varios y se organizan simétricamente o en grupos, siguiendo alguna trama o patrón.
Aunque es típico de los jardines académicos franceses combina muy bien en jardines de villas italianas.
La topografía original o realizada por el diseñador sirve a los fines de crear ilusiones y situaciones interesantes en un espacio plano y sin significación.
Las lomas, los escalonamientos, las depresiones son recursos muy útiles e interesantes.
Las rocas y construcciones en hormigón son incorporaciones duras al entorno vegetal que permiten materializar las más variadas situaciones. Al ser elementos construidos pero con componentes naturales su integración es óptima.
Desde muros de contención, jardineras, planos de suelo, recipientes, pérgolas etc., casi todo puede adicionarse dependiendo de la escala y la idea rectora del diseño.
La línea sinuosa en la vegetación define una característica propia de un estilo más libre y relajado. Las curvas marcan movimiento y dan la sensación de fluir en el espacio. Tanto la línea sinuosa como la recta pueden marcar la perspectiva.
El mobiliario es un elemento que caracteriza a la función, pero define estéticamente un espacio tanto como un árbol o una laguna. Un sillón, un juego de niños o un camastro reclaman también un diseño del jardín a su alrededor propio del uso y de las necesidades de como va a disfrutarse.
Las sombras, el reparo de la brisa o la proximidad de la piscina serán determinantes del diseño. Existen una gran cantidad de otros elementos que definen el paisaje. Desde esculturas, etc.
Cada uno puede convertirse en el centro del diseño que desarrollemos o podrá formar parte integrante de una composición mas compleja.
Un diseño puede partir de un eje y todo el desarrollo del proyecto estar realizado en función de este o por ejemplo que el tema principal de un jardín sea el lugar donde se ubica un sillón.
Cada elemento del jardín lo define, en función del rol que este elemento juega en la composición final.
Todo buen proyecto debe tener una idea rectora y esta puede basarse con infinidad de elementos o situaciones. Un jardín con buen diseño no debe ser jamás una acumulación de elementos sin reglas o ideas que los vinculen.
Autor: Arq. M. Mosquera
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