El lifting y la aplicación de colágeno artificial son intervenciones a las que las mujeres recurren cada vez con mayor frecuencia. Sin embargo, algunos especialistas aseguran que no siempre los resultados estéticos son los buscados.
"Los procedimientos agresivos son también agresivos con la belleza natural", opinó Jorge Ottini, especialista en tratamientos estéticos no invasivos.
Las tecnologías regeneradoras no invasivas no requieren posoperatorio ni tiempo de recuperación, no son dolorosos y cuentan con una creciente evidencia clínica de los resultados.
Su principal objetivo es estimular las funciones naturales de los tejidos de la piel para mejorar su textura, resolver problemas relacionados con la pigmentación (lentigos, rosácea) o telangiectáceas ("arañitas"), y mejorar la turgencia de la piel (tightening) afectada por la flaccidez.
Los métodos más modernos
IPL (Luz Pulsada Intensa por sus siglas en inglés): Es el sistema más avanzado, y ya se encuentra en la Argentina. Fue creado por la compañía norteamericana Lumenis, y es conocido también como multiláser.
Según explican los físicos, la luz del láser es coherente (es decir, va en una única dirección) y monocromática pura (siempre de un solo color). En el caso de los tratamientos estéticos, ésta puede ser regulada y producir diferentes efectos de acuerdo al color o longitud de la onda que se selecciona.
Gracias a un fenómeno conocido como resonancia, cada tipo de tejido del organismo es afectado por un solo color de luz (o frecuencia de energía), o que le permite actuar sobre él sin afectar a los demás.
Es utilizado para mejorar la coloración, la turgencia y la textura de la piel. Sirve para tratar arrugas, manchas solares, rosácea o acné, estimular la creación de colágeno para aumentar de manera natural la turgencia del rostro, y eliminar "arañitas" (llamadas telangiectáceas).
Haga click aquí para leer más artículos de Infobae.com